El humor de Eba Martín (Eba Miren), convertirá la escena más sangrienta en un charco de risas

“Tenía que conseguir que esa entrometida se fuera cuanto antes de su casa para que la magia del barrido mental surtiera efecto. Ahora no podría obligarla a irse por la fuerza”


Eba Martín: ‘Seres malditos’


No os dejéis engañar por esa imagen de niña buena que no ha roto un plato en su vida con la que aparece en la foto. Detrás de ella habita una mente sutil que enlaza una trama detrás de otra con una enorme facilidad y que el lector sigue con comodidad de una manera inconsciente: Un ser terrorífico, una excelente narradora, una filóloga y una profesora de Literatura que le gusta exigir mucho a sus alumnos.
Pregunta: ¿te puedes doblar de la risa mientras lees una terrorífica novela gótica entre nigromantes, brujas, demonios y vampiros? Respuesta: sí, con los seres malditos de Eba Martín. Y no por lo que os imagináis, mentes perversas, sino porque su humor, el humor de esta escritora novel, te convertirá la escena más sangrienta en un charco de risas. Podéis llamarlo como queráis: terror en clave de comedia, tragicomedia de ficción o gótica sobrenatural con tintes realistas y humorísticos. Esta última definición es suya, de Eba. ¿Sus ingredientes? Personajes sobrenaturales solitarios con una gran vida interior y plagados de debilidades muy humanas, erotismo y violencia. ¿Su público? Amantes del genero del terror y no amantes. Estos últimos terminarán seducidos.
‘El origen’ es la primera entrega de la saga ‘Seres malditos’. Desde hoy, lunes, ya está a la venta la segunda en ebook y papel, y hasta donde sé y si no se ha arrepentido la presenta este año a los premios indie de Amazon. A continuación podéis ‘saborear’ un pasaje de ‘El origen’:

Eba Miren en Seres malditos

“La auxiliar se descubrió corriendo hacia un lugar vacío, donde segundos antes se encontraba su compañera, chillando y llorando. Pero ahí ya no había nadie. Ni rastro de ella ni de la cosa esa recién nacida. Confundida, Ana barrió la sala con la mirada. La madre de los bebés se encontraba inconsciente en el suelo, junto a una vitrina. Estaba perdiendo mucha sangre. El bebé “normal” seguía en la incubadora, en la posición en que recordaba haberla dejado, aún con el cordón umbilical intacto.
Su profesionalidad imperó sobre el desconcierto y la preocupación que sentía. Era más urgente socorrer a la madre: puntos de sutura y bolsas de hielo en el perineo para bajar la inflamación. A continuación, revisar al único bebé que quedaba en la habitación. Amputó limpiamente el cordón y comprobó, horrorizada, la sangría de la pierna.
Demasiado para ella. No poseía ni los conocimientos ni el instrumental necesarios para operarla.
“¿Dónde estará Ramona? ¿Y ese monstruo? Es del todo imposible que haya podido imaginármelo. La sangre del suelo demuestra que ha sido real”, pensaba ella.
Tenía intención de buscar a su compañera por el resto de la casa. No podía haber ido muy lejos con toda semejante pérdida de sangre…
— Ayúdeme — gimió Luna.
Tenía que conseguir que esa entrometida se fuera cuanto antes de su casa para que la magia del barrido mental surtiera efecto. Ahora no podría obligarla a irse por la fuerza, ni a través de la magia ni del dominio mental. Tendría que convencerla con simples argumentos o engaños”.

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LA SAGA AL COMPLETO:


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