Tercera novela de Rubén Azorín, un autor sorprendente, valiente e intrigante. Todo un descubrimiento. Sorprende con una narrativa sencilla, veloz…, intriga con un suspense sicológico que te mantiene en ascuas toda la novela

“El comunicado no admitía réplica. Fue una orden que sin dudar me dispuse a cumplir”


Rubén Azorín: ‘Cosmódromo’


Tercera novela de Rubén Azorín, un autor sorprendente, valiente e intrigante. Todo un descubrimiento. Sorprende con una narrativa sencilla, veloz…, intriga con un suspense sicológico que te mantiene en ascuas toda la novela. Valiente porque desarrolla un género que las famosas tendencias, no sé por qué razón o preferencia, relegan miserablemente  al olvido: la ciencia ficción. Una ciencia ficción, en este caso, que recuerda las historias del prestigioso científico y novelista británico Arthur C. Clarke (‘2001, una odisea en el espacio’).

Para engancharte a este cosmódromo y disfrutar de esta novela, no necesitas ser -lo digo desde el más profundo respeto-, un friki seguidor del género. La combinación de una documentación muy bien trabajada y esa trama sicológico-inquietante de la que hablaba al principio,  convierte este relato en apto para los amantes de cualquier género, edad y condición. Rubén Azorín además se permite el lujo de generar un círculo-vicioso-temporal muy propio de las teorías de los ciclos circulares del tiempo: muy borgiano.

Libretería os ofrece a continuación un bocado preliminar, un fragmento textual que contiene casi todas las claves del relato, para que entréis en el inquietante  círculo-vicioso-temporal de Cosmódromo:

Rubén Azorín, autor de cosmódromo

’Una sonda de exploración no está preparada para llevar tripulantes’.

Ese fue mi primer pensamiento al recobrar la consciencia. Exactamente el mismo que antes de someterme a la sedación. Incluso llegué a pensar que el tiempo no había transcurrido y que por lo tanto seguía en la vaina de criosueño aguardando la ignición, lejos del control táctico de lo que iba a ser una exploración espacial teleguiada y paradójicamente tripulada por un único cosmonauta.

Y ese fue también mi corolario, que transmití al comandante Bostok unas horas antes de ese mismo día. Ese mismo día en el que toda mi carrera de Relaciones Internacionales en el MGIMO, toda mi preparación en la Universidad Estatal Aeroespacial de Siberia y todos mis anhelos profesionales y personales se vieron trocados. Ese mismo día en que el comandante me comunicó que la misión tripulada a Marte se había cancelado y que se me había designado para realizar una travesía alrededor del Sistema Solar en una sonda experimental.

El comunicado no admitía réplica. Fue una orden que sin dudar me dispuse a cumplir.”

Banner y link de Cosmódromo, un intrigante relato


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