El escritor e historiador Mario Escobar repite época pero cambia de escenario tras el éxito el año pasado de Canción de cuna de Auschwtiz. En esta ocasión los héroes son unos pequeños judíos: Los niños de la estrella amarilla, y el escenario Le Chambon-sur-Lignon, la mejor red de evasión judía organizada a las puertas del gobierno nazi. Este es el escenario real de la novela:

Una red organizada por un pastor protestante de la iglesia reformada en Francia: André Trocmé

22 de junio de 1940, el anciano y “traidor” mariscal Philippe Pétain rinde Francia al imparable III Reich alemán. La línea Maginot, la mayor línea de defensa del mundo moderno y que le ha costado al gobierno de la república francesa la escandalosa cifra de 5.000 millones de francos, no ha servido para nada. Se impone entonces el hoy tristemente recuerdo del gobierno de Vichy.

A tan sólo 200 kilómetros de Vichy, casi en las narices del gobierno nazi, una pequeña localidad de ascendencia hugonote, en la meseta de Vivarais, en Alto Loira de Auverniae, no reconoce al nuevo y poderoso gobierno. Cuatro años después Le Chambon-sur-Lignon, con tan sólo 5.000 habitantes más los 24.000 de las aldeas circundantes, ha ocultado ya a los nazis a más de 5.000 personas, la mayor parte judíos, la mayor parte niños.

Es una red organizada por un pastor protestante de la iglesia reformada en Francia. Se llama André Trocmé. Con él está su esposa Magda y otro pastor, su asistente Edouard Theis. Han conseguido involucrar a los residentes de estos pequeños pueblos y aldeas rodeados por montañas, que ofrecen refugio y comida en sus viviendas, granjas, escuelas, hoteles… a todos aquellos que huyen del exterminio nazi.

Muchos de ellos consideraban al pueblo judío, el pueblo elegido, y sus guías recorrían de nuevo, cuatro siglos después, el mismo camino que sus antepasados

El pastor protestante André Trocmé con su esposa Magda. Juntos organizaron en Le Chambon la mayor red de evasión de perseguidos por los nazis.

El sufrimiento y persecución que habían vivido sus antepasados hugonotes 300 y 400 años antes, seguía presente en la memoria colectiva de estas gentes humildes. Muchos de ellos consideraban al pueblo judío, el pueblo elegido, y sus guías recorrían de nuevo, cuatro siglos después, el mismo camino que sus antepasados cuando huían del rey de Francia, los 300 kilómetros que les separaban de la frontera suiza. Sólo que ahora no eran hugonotes, eran judíos en peligro.

Muchos de ellos niños, se acercan solos o en pequeños grupos a esta tabla de salvación

Todo empezó en el invierno de 1940, meses después del armisticio de Pétain. Trocmé entra en contacto con los cuáqueros estadounidenses establecidos en Marsella, American Friends Service Committee. Pretende  ayudar en la provisión de suministros a los 30.000 judíos extranjeros recluidos en el sur de Francia. El líder cuáquero estadounidense Burns Chalmers le confiesa que puede liberar a todos esos judíos, pero que no tendrían donde ir, no hay lugar para tanto perseguido. Es entonces cuando el pastor de Le Chambon ofrece Vivarais como refugio.

El líder cuáquero estadounidense Burns Chalmers le confiesa que puede liberar a todos esos judíos, pero que no tendrían donde ir.

A partir de ese momento corre la noticia del rescate organizado como la pólvora  y huídos de los alemanes en peligro, muchos de ellos niños, se acercan solos o en pequeños grupos a esta tabla de salvación. Incluso, aparecen en Le Chambon republicanos españoles.

El final de esta historia lo cuenta así la organización United States Holocaust Memorial Museum, de Washington:

 “El 29 de junio de 1943, la policía alemana allanó una escuela secundaria local y arrestó a 18 estudiantes. Los alemanes identificaron a cinco de ellos como judíos y los enviaron a Auschwitz, donde murieron. La policía alemana también arrestó a su maestro Daniel Trocmé, primo del pastor Trocmé, y lo deportaron al campo de concentración Lublin/Majdanek, donde las SS lo mataron. Roger Le Forestier, médico de Le Chambon, especialmente activo en ayudar a los judíos a obtener documentos falsos, fue arrestado y posteriormente fusilado el 20 de agosto de 1944, en la prisión de Montluc por orden de la Gestapo en Lyon.

La Primera División Blindada Francesa liberó la meseta de Vivarais los días 2 y 3 de septiembre de 1944”.

Cuando la literatura denuncia las “salvajadas” humanas de la Historia