¿Hace falta un espía latinoamericano que el público se tome en serio? Quizás sea necesario recordar algunos de los espías de éxito del mundo anglosajón: el agente 007, James Bourne, Ethan Matthew Hunt (Misión imposible), Tom Bishop (Brad Pitt en Juego de espías)….  Pero cuando pensamos en agentes hispanos sólo nos vienen a la mente ejemplos como Mortadelo y Filemón. Y si no, cualquier otro espía desastroso que nadie se toma en serio…

Hace un par de semana el joven escritor cubano Adrián Henríquez planteaba esta cuestión en Radio Martí (vídeo que aperece en este post), y allí explicaba los motivos que le han llevado a crear su personaje: el Shadowboy.

El espía cubano del escritor Adrián Henríquez: Shadowboy

Manuel Mendoza es un octogenario pescador cubano que  recorre diariamente varias millas en el duro manglar de Villa Clara. Pero tiene un pasado escalofriante: fue un doble espía que trabajó para los nazis y para los aliados en la II Guerra Mundial, y que incluso tiene un papel protagonista en el desarrollo de ese terrible episodio de la Historia: el conocido y el oculto. Su nombre en clave: Shadowboy.  Adrián Henríquez presenta al personaje poco a poco, no desvela de entrada sus orígenes o pasa por alto algunos detalles. Te lleva a empatizar con un espía al mejor estilo de los grandes espías de éxito anglosajones, una agente latino cuyas capacidades mortíferas van tomándose muy en serio a lo largo de la novela los mercenarios más preparados del mundo, aunque en muchas ocasiones ya sea demasiado tarde.

Algunos agentes secretos de éxito: