Con siete años, a José Zoilo, le daba por leer libros “de mayores” y torturaba a sus padres con peticiones extrañas de ensayos históricos más propios de un helenista: los mitos griegos le cautivaban.


Quizás el hecho de haber nacido hace 40 años en La Laguna ya le marcaba un destino. O si preferís el viejo nombre aborigen, guanche, ciudad de Aguere, cuna de peregrinación hace 2000 años y cuna de la Ilustración 1700 años después. Hoy la fama de esta universidad canaria, para más precisión: tinerfeña, es indiscutible.

Un destino marcado por la Historia. Ya con siete años le daba por leer libros “de mayores” y torturaba a sus padres con peticiones extrañas de ensayos históricos más propios de un helenista: los mitos griegos le cautivaban. Se hizo un experto. Se adentró en la Hispania pre-romana y las guerras púnicas, en la caída del imperio romano y terminó barriendo Europa desde el siglo V antes de Cristo hasta el XV de nuestra Era. Y todo esto le sirvió para crear un método.

Zoilo en el anfiteatro romano de Saintes

José Zoilo en el anfiteatro romano de Saintes

Un extranjero en tierra extraña, un alano nacido en la península ibérica: Augusta Emerita, pero que todo el mundo ve como un invasor. ¿Les suena el paralelismo?

Pero José Zoilo Hernández no es historiador. No, esa es su afición. Es biólogo. Se pierde buscando y arreglando en su isla equilibrios ecológicos, economías sostenibles, en castañares u otras arboledas. Por eso, y por otras razones, cuando Libretería intentaba localizarle hace más de seis meses, no  le encontraba. Además, este joven biólogo de mirada entrañable y maneras humildes,  había cumplido con su misión. Había escrito una trilogía y, presionado por amigos y desconocidos ilustrados que habían leído su obra, había autopublicado la primera de las novelas. Ya está, había cumplido.

Pero el niño: la primera de las entregas de Las cenizas de Hispania, creció solo, huérfano de autor. Sin ayuda de redes sociales ni de marketing de ningún tipo, El alano escalaba puestos en las listas de ventas del rey de la autopublicación: Amazon. Sería de nuevo el destino.

José Zoilo le puso a su protagonista nombre de rey, el último rey alano que estuvo en Hispania: Attax…. O, ¿ese nombre no se lo puso José Zoilo?

Cuando decidió escribir novela le costó escoger la época. Optó por la era del rey Arturo en Britania, pero más importante aún: la era en la que Hispania, una vez más, se convertía en un enclave geoestratégico, en esta ocasión para unos romanos cuyo imperio caminaba por la precipitada senda de su desaparición: la caída de su dominación. Y aquí empieza el mito de Attax, la épica de un antihéroe singular que guía, sin desear el liderazgo, a esclavos, libertos y hombres libres.

Un extranjero en tierra extraña, un alano nacido en la península ibérica: Augusta Emerita, pero que todo el mundo ve como un invasor. ¿Les suena el paralelismo?¿Les suena a aquellos hijos de emigrantes del mundo que se fueron de su tierra para encontrar un lugar mejor? Attax, además de diferente, es alto, rubio, con el pelo largo que a veces se trenza, en un mundo de morenos y castaños. Es ingobernable, vive la vida y deja vivir, y lleva a rajatabla su código de honor: fiel a la amistad y a su palabra. Cambió por amor la seguridad de un destino más o menos confortable, por el peligro de lo incierto en un mundo donde, como dicen las crónicas, se vaticinaba la Apocalipsis y la vida humana no tenía ningún valor.

José Zoilo en Atenas

En Atenas

“La historia de este bárbaro pagano no desmerecía en interés a las interminable líneas sobre martirios y milagros con las que tantos niños aprendimos a adentrarnos en los misterios de las letras”

Los alanos eran nómadas, no construían ni dejaban huella por donde pasaban y tampoco escribían… Y aquí el método de Zoilo de arrasar con cuánto ensayo histórico exista de la época para no tener que detenerse cuando empieza a escribir, aquí halla una gran dificultad: los nombres propios de los alanos. Apenas existen constancia de ellos, y mucho menos de los femeninos. Así que José Zoilo le puso a su protagonista nombre de rey, el último rey alano que estuvo en Hispania: Attax…. O, ¿ese nombre no se lo puso José Zoilo?

Para despejar esa duda tendréis que adentraros en la épica que relata con pulso de aventurero para nosotros este escritor canario. Es su forma entretenida de contar la auténtica historia sin ningún tipo de leyendas infantiles, con la verdad: “en la realidad ya existe suficiente épica como para tener que inventarla”, asegura. O al menos, eso está dispuesto a demostrar José Zoilo Hernández.

Un guiño que revela esa ansia desmitificadora de Zoilo, es que la biografía de Attax la escribe uno de sus compañeros en un momento de convalecencia de su líder de fatigas. Y lo hace en los huecos en blanco que le permite un misal, mientras que cruza por la mente del autor este pensamiento: “si tantas horas dedicamos a transcribir las vidas de los santos, la historia de este bárbaro pagano no desmerecía en interés a las interminable líneas sobre martirios y milagros con las que tantos niños aprendimos a adentrarnos en los misterios de las letras”. Sin bien, toda esta épica está relatada en primera persona que, aunque difícil, es la mejor manera de generar empatía con un mito que nos parecerá tan auténtico y real  como la vida misma.

 


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Comentario literario de El alano: El mito de un héroe bárbaro que sobrevivió a la caída del imperio romano en Hispania.

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