Más allá de las redes sociales: @BarriosdeLetras
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 25 barrios, 25 escritores, 10 ciudades…  Pero esto sólo es el principio… @BarriosdeLetras recupera los cafés, bares, bodegas, pensiones… para que escritores desconocidos se encuentren con sus lectores… Y lean.


“Salía a la carrera del portal y enfilaba Recoletos como alma que empuja el diablo enfundado en sus pantalones cortos. Ya con el resuello y el aliento perdido cientos de pasos atrás, frenaba la galopada frente a la luna de cristal en la que pegaba boca y ojos, sobre todo ojos, a los que protegía con la visera de sus manos. Y los abría de par en par como un ventanal de aire fresco que le bañaba el alma. Allí estaban: unas veces eran los Machado, otras don Pío, el impío, o podría ser Benavente o ese americano loco… Hemingway. Sí, Hemingway se llamaba. Era un café, sólo un café donde los pequeños tenían el acceso prohibido. Y él no entendía por qué… ¡Si a él también le gustaba leer…! ¡Si los había leído a todos…!”

Podría ser esa, por ejemplo, la luna del café Gijón, quizás el café literario  más novelado de la historia de la Literatura. Pero lo cierto es que cada rincón de este planeta llamado Mundo ha tenido en algún momento de su historia, un café, un bar, una posada… Un lugar donde se acallaba el ruido para que hablara la literatura, para escuchar al maestro más o menos universal, o simplemente al escritor, o sólo al cronista del barrio.

No importaba lo grandes que eran sus letras o lo conocidos de sus apellidos. Si ahora no era importante, la historia terminaría haciéndole un hueco. Lo realmente relevante era que los lectores hablaban, tocaban, consultaban al autor que estaba vivo. Salvo a aquellos huraños, que siempre los ha habido, a esos se les dejaba con su soledad apartada, aunque se les señalaba con el dedo mientras se bisbiseaba para no molestar al maestro.

El escritor madrileño Fernando Cotta –y vicepresidente de la Sociedad de Iberoamericana de Escritores en España-, ha decidido recuperar esa vieja historia, esa vieja costumbre, y devolverla al lugar donde no debió salir. Lo ha llamado @BarriosdeLetras en twitter, así, todo seguido y con arroba y todo. Y @BarriosdelasLetras, en facebook. Ha sido capaz de crear 25 lugares de encuentro entre los escritores y sus lectores, con 25 autores que han cedido parte de su obra para que la gente lea mientras se toma un café, una caña, un vaso de agua o lo que quiera… Son lugares donde los lectores podrán descubrir que sus autores preferidos existen más allá de las redes sociales, del tuit o del post… O conocer a otros nuevos.

Fernando Cotta (derecha) a las puertas del café Capone

Fernando Cotta (derecha) a las puertas del café Capone

Fernando Cotta define esta iniciativa como un movimiento  cultural que “tiene como finalidad hacer llegar la tinta de los escritores desconocidos a cuatrocientos puntos en España en los próximos 3 años, sitios donde serán la prioridad para la lectura aquellos que hayan donado una o más obras”. Y para que no haya dudas ha llegado incluso a explicarlo en un vídeo para que todo el mundo lo entienda.

Ha empezado por lo próximo: Madrid, y ha creado estos “bibliocafés” en Getafe, Leganés, Alcorcón, Móstoles, Pinto y Valdemoro. Ha seguido por España y ha conseguido llegar a la bella villa burgalesa de Lerma, a Murcia y a Granada. Y uno de estos barrios de letras pero todo junto y con arroba, ya ha conseguido ser algo más que un barrio, es ya una villa de las letras: Getafe. “A ver si así los políticos se implican”, dice Cotta. Pero las puertas de estos barrios y de los que vengan están abiertas para todos los escritores del mundo.

Este jueves, día de san Pedro y de san Pablo, y no sé si buscando el refuerzo divino que en esto de las Letras nunca está de más, presentan los barrios en sociedad, a los medios de comunicación. Y para que así este planeta llamado Mundo se entere de que hay lugares vivos donde leer, escribir, comentar… de literatura, hablar con el maestro, mientras te tomas un café, un suave, una copa, una caña o un vaso de agua…  Y para que se sepa que se pueden crear otros nuevos en cada rincón, café, posada… de este planeta llamado Mundo.