Orillas de Ébano es un viaje, un bello viaje. Como escenario de partida la mágica ciudad de Nueva Orleans, como protagonista a una princesa de ébano.

“Dios se disfraza de muchas cosas. Pero el disfraz más bello es cuando se disfraza de mujer.”


Aida Soilán Enríquez: ‘Orillas de Ébano’


Que, suavemente, una novela te incite a pensar, resulta emocionante. Que la misma mano fresca te conduzca en un viaje interior, reconfortante. Orillas de Ébano es un viaje, un bello viaje, una larga búsqueda a ritmo de soul, rhythm and blues y góspel por los místicos y casi eternos caminos que conducen al conocimiento, o re-conocimiento, del ser humano, de su esencia. Y ese largo pero plácido viaje tiene un fin: encontrar el suave swing que encamina a tu destino, un destino libremente escogido en un universo donde todos formamos parte de la energía del amor.

Aida Soilán selecciona como escenario de partida la mágica y multicultural ciudad de Nueva Orleans. Y como protagonista a una princesa de ébano, Morgana. En las orillas del Mississippi disfrutarás de los olores, los sabores y los sonidos de esa ciudad que suman los encantos del francés, el español y el africano. En la piel de Morgana vivirás la búsqueda de su swing en un mundo a caballo entre el cuerpo y el alma, en la larga cadena de ADN de su historia y la de sus antepasados, donde se esconde su esencia de mujer y de ser humano.

Personalmente, leer Orillas de Ébano, me ha supuesto recuperar el agradable encanto que me producía mi literatura de juventud: hallar y disfrutar una enseñanza de vida en las páginas que con placer había leído. Creo, modestamente, que Aida Soilán es una joven autora literaria prematuramente madura, y que aún tiene tiempo de despertar en nosotros mayores emociones y guiarnos a gratificantes reflexiones, más aún que las que su talento despliega ya en esta bella y entretenida historia:

Aida Soilán, autora de Orillas de ébano

“Tenía que volver a la biblioteca y solucionar mi tema pendiente del cual, literalmente, me estaba escapando. Para tranquilizarme un poco me propuse tocar tierra entre tanta odisea espiritual, salir con amigos, sentirme mujer… Después de una larga noche con una cena maravillosa con gente, que hacía tiempo que no veía, me dispuse a volver a la Biblioteca.

-Dios se disfraza de muchas cosas. Pero el disfraz más bello es cuando se disfraza de mujer. Lo femenino lleva el estigma de la dulzura, la receptividad, la comprensión y el cariño. Experimentar la sensación de colocar la cabeza entre el vientre y los pechos de una mujer y relajarse en ellos con las manos de tu amante o tu madre acariciando tu cabeza es una de las experiencias más envolventes de este planeta. Cuando una mujer usa además de su seducción, su dulzura, su mirada, el tono suave de su voz, está logrando que todas las puertas se le abran. Entre mujeres existe un código, una complicidad, un lenguaje secreto como si comprendiesen la vida de la otra”.

Orillas de Ébano, de Aida Soilán