Ni en la NASA, ni en la OTAN, ni siquiera en las instituciones de Venezuela, hay rastro de este genio astrofísico, nadie ha oído hablar de esta pieza clave en el mayor acontecimiento de la historia de la Humanidad: la llegada del hombre a la Luna


Expediente Rojas


“El astrofísico venezolano Héctor R. Rojas fue víctima de los poderes que gobiernan en la sombra”

20 de julio de 1969. Más 500 millones de personas observan pegados a sus televisores en blanco y negro, en formato 4/3 y con tubos de tugsteno de más de 600 líneas, un hito histórico hasta entonces sin parangón: “un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”. Neil Alden Armstrong, un ingeniero aeroespacial, un piloto militar, y profesor universitario ejemplariza la llegada del hombre a la Luna. Pero Armstrong no es un científico…

3 de enero de 2004, 4:35 UTC, Spirit, con nombre oficial MER-A, Mars Exploration Rover – A, un robot de la NASA aterriza en Marte. 21 días después lo hará su gemelo Opportunity. Más de 30 años explorando Marte, su órbita y sus condiciones, pero no es un hombre el que pisa este planeta. Para eso faltan al menos 13 años, como pronto en el 2030…

El Apolo XI tenía que ir, pisar la Luna sin accidentes y… volver. Necesitaban al astrofísico venezolano para asegurar la misión y la vida de los astronautas

Héctor Rojas con sus estudiantes en 1974

Héctor Rojas (con corbata) con sus estudiantes en 1974

En poco menos de cinco años, con mucha menos tecnología aeroespacial y de la mano de los militares estadounidenses, un hombre americano pisa la Luna. Casi cincuenta años después con una tecnología infinitamente más avanzada, el hombre no ha pisado Marte. ¿Qué hizo posible lo primero?

En la década de los ’60 la guerra fría pasaba por sus momentos más críticos. El enfrentamiento “silencioso” encabezado por Estados Unidos y la entonces Unión Soviética adquiría cotas realmente preocupantes. La llamada carrera espacial se convertía entonces en una prioridad, en una cuestión geopolítica de primer orden. La tensión adquiría niveles bastante peligrosos.

Había que asegurar la misión no podía ser un fracaso. El Apolo XI tenía que ir, pisar la Luna sin accidentes y… volver. El mundo vivió con auténtica tensión aquellos instantes que realmente vimos en diferido. Estados Unidos necesitaba a los mejores para que la misión fuera un éxito, pero la información no podía filtrarse de ninguna manera al otro lado del muro.

1966. Héctor Rojas, un astrofísico venezolano, Magna cum laude en 1956 en Física y Matemáticas por la prestigiosa Universidad de La Sorbona, descubre lo que se llamará el “método Rojas”, una técnica matemática que permite analizar las imágenes alrededor de la Luna, su temperatura, su topografía… Estos novedosos cálculos harían posible alunizar en el satélite terrestre sin peligro para la vida de los astronautas. Había que integrar a este hombre en el Programa Apolo.

“Sus valiosas aportaciones al programa espacial estadounidense fueron borradas de la historia con la complicidad de altos funcionarios públicos”

El astrofísico Héctor Rojas, cum laude por La Sorbona (París).

El astrofísico Héctor Rojas, cum laude por la Universidad de La Sorbona (París).

Pero su carrera será de corto recorrido, a pesar de que sin él probablemente la llegada a la Luna no se recordaría como la conocemos actualmente.

Hoy en día ni en la NASA, ni en la OTAN, ni siquiera en las instituciones de Venezuela, hay rastro de este genio astrofísico, nadie ha oído hablar de esta pieza clave en el mayor acontecimiento de la historia de la Humanidad. No existe. No figura.  “Borraron” de la Historia su expediente y sus logros. Incluso… le “borraron a él la memoria”. ¿Por qué?

El divulgador científico Pierre Monteagudo le conoció personalmente. Tuvo acceso a documentos e información privilegiada. Y ha dedicado su vida a probar, según sus propias palabras, que “el astrofísico venezolano Héctor R. Rojas fue víctima de los poderes que gobiernan en la sombra y que sus valiosas aportaciones al programa espacial estadounidense fueron borradas de la historia con la complicidad de altos funcionarios públicos”. Y toda esta investigación la recoge en su libro “Expediente Rojas. Nasa reports 1/2/3”.

Expediente Rojas