Así he cerrado mi perfil personal en Facebook y la que ha sido hasta hoy la fanpage de Libretería:

«No soporto la censura. Venga de donde venga…»

Bueno, cerrar cerrar… Es un decir. No te dejan. Sólo te permiten desactivar (temporalmente). Son sus normas, no las mías… Cuando termino una relación, corto puentes y adiós muy buenas.

¿Por qué? He sido un firme defensor de la Libertad de expresión desde que tengo memoria. En los últimos 37 años la he peleado donde creo que un periodista debe hacerlo: en la calle y en las redacciones. Por esa «necedad» me he jugado mi puesto de trabajo en muchas ocasiones e incluso en algunas lo he perdido. He arriesgado mi integridad física más veces de las que hubiera deseado, e incluso mi propia libertad. Siempre he entendido que «iba en el sueldo». Y lo he hecho con alegría. «Me va la marcha», que me diría hace casi 40 años un viejo periodista. También sé que no soy una persona fácil.
No soporto la censura. Venga de donde venga. Tampoco la manipulación. Los tiempos cambian, los escenarios también.Y ahora que me creía a salvo de contenidos difíciles, arriesgados o complicados me encuentro con esto.
Hace poco más de 24 horas, Facebook ha eliminado dos post de la ex-fanpage y de mi cuenta personal: el comentario literario de El Duque del Altozano, de Fernando Cotta y la web de autor@ de Carmen Torrico. Desconozco que ofensas contienen o qué normas comunitarias han infringido, ya que Facebook no se ha dignado a contestarme. Desde hace un año he soportado quincenalmente sus bloqueos. Lo entiendo. Es su negocio. Pero no aguanto la censura. Sé que si lo deseáis, sabréis donde encontrarme. Salud.

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