La aventura de la búsqueda del mito pitagórico del sonido del Universo, la música de las Esferas, la sinfonía que componen los planetas en su rotación y traslación por el espacio

“Todos los allí presentes sintieron cómo infinitos siglos de historia se manifestaban a través de las yemas de sus dedos”


Luis F. F. Simón: ‘La música de las Esferas


Bien documentada, bien estructurada y lo que es aún más difícil: creíble. ‘La música de las Esferas’ es la primera novela del escritor granadino Luis F. F. Simón. Recoge el mito pitagórico del sonido del Universo, la sinfonía que componen los planetas en su rotación y traslación por el espacio. Simón actualiza la búsqueda del mito en los tiempos actuales y lo convierte en una aventura entretenida, imaginativa y excitante.

Convivirán en la novela un dj, una abogada y un ‘neuromúsico’ con Pitágoras, Beethoven, Mozart y los masones de la Rosacruz. Ansían encontrar el legado de Pitágoras: la música que producen los planetas en su rotación y cuya armonía trascenderá al ser humano. Repasarán las culturas más ancestrales del planeta y en peligro de extinción, guardianes de los más profundos secretos armónicos. El autor nos revelerá algunos secretos sobre los misterios que nos obligan a escuchar más unas músicas que otras, o de las manos ocultas que convierten en tendencia esos temas pegadizos difíciles de expulsar de nuestras mentes.

Se trata además de una edición revisada y actualizada de lo que en su momento fue En clave de Sol, la aventura de este teleco en el mundo de la autopublicación. Suma de Letras en México o lo que es lo mismo, la poderosa Penguin Random House, se ha hecho con sus derechos editoriales en lo que presentan como “Una sinfonía curativa, un enigma ancestral y una excitante aventura difícil de olvidar”.

Y para que no lo olvides te dejamos aquí, como siempre, un fragmento de la novela:

Música de las esferas, sonido del universo

“Miko se estremeció. Las voces femeninas bañaban el tema principal de “La Danza del Sol” con una pátina de profunda melancolía, un quejido apenas audible que iba girando hacia un lamento sobrenatural. Es como si la propia montaña en cuyo vientre se encontraban se manifestara como portavoz de la madre tierra, elevando un desgarrador grito a toda la humanidad. Todos los allí presentes sintieron cómo infinitos siglos de historia se manifestaban a través de las yemas de sus dedos, la sudoración de sus manos, el temblor de sus pies, sus arrebatadas voces, dirigiendo un mensaje, que provenía de una dimensión invisible, hacia los cielos.
Miko confirmó en su propia piel la energía que desde un principio había percibido en esa canción. Sus notas susurraban secretos y brillaba la magia en su melodía. Gozó de la belleza de la canción luchando consigo mismo para no caer irremediablemente rendido a los pies de la diosa de la música. No quería dejarla entrar de nuevo en su vida, pero ese tema le mostró quién era él en realidad, y la imagen se alejaba bastante del perfil que se había creado en Lisboa.
Alicia quedó hipnotizada por el fuego, que parecía danzar al son de la música, y vio allí reflejada su alma. Los claros y oscuros de su vida se sucedían al compás de las llamaradas. Un centella salió disparada hacia arriba”.


TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR DE LUIS F.F. SIMÓN:


De pensar le viene la rabia