Apenas lleva dos días a la venta y La paradoja del bibliotecario ciego se ha colocado entre los 30 más vendidos del top 100 de Amazon. Unos días antes del lanzamiento disfrutamos de lo lindo con su gran sentido del humor en una entrevista con Ana Ballabriga y David Zaplana, sus autores. También nos pusimos serios cuando nos hablaron de la cultura del miedo, de la cadena de violencia en nuestro entorno próximo y familiar, de esa violencia tristemente silenciada pero mucho más habitual que la de las bombas. No faltaron algunos de sus secretillos, como el de esa película que preparan con Miguel Alcantud, el director de la serie Águila Roja.


ENTREVISTA CON…

Ana Ballabriga & David Zaplana


Suena una melodía de los hermanos Krahe: “ nos ocupamos del mar y tenemos dividida la tarea…” No me digáis por qué, pero lo vuestro me recuerda a ese tema de Javier Krahe: “también cuidamos la tierra y también con el trabajo dividido…” ¿Os sentís identificados? …”yo troncos, frutos y flores, ella riega lo escondido”…
Es Ana quien toma la iniciativa con una sonrisa:
—Pues sí, podría ser, sí… Tenemos muchas tareas divididas y un objetivo en común.
Ana Ballabriga y David Zaplana parecen la combinación perfecta de cine y literatura. Además de compartir 2 hijos, comparten ambas aficiones. También se reparten el trabajo en su productora audiovisual con la que montan cortos y escriben a cuatro manos.

Preparan el guión de cine para ‘Ningún escocés verdadero’ bajo la batuta  del director de Águila Roja, Miguel Alcantud

El cine y la literatura siempre han ido juntos. Y sobre todo, si se trata de cine y de novela negra, como la que escriben estos dos autores.
—Ana Ballabriga: Nuestra primera conversación que mantuvimos allá en Valencia ya versaba sobre cine y literatura
—Estáis trabajando en un guión cinematográfico sobre vuestra novela “Ningún escocés verdadero”. Y nada más y nada menos que con el director de Águila Roja y el Ministerio del Tiempo, con Miguel Alcantud. ¿Tendremos película o va ser una serie de televisión?
Le toca el turno a David Zaplana:
—En principio lo que estamos haciendo es un guión para cine. O sea que si la cosa al finalmente sale será película, pero no serie.
Parece que les cuesta arrancar y soltarse. Volvemos a la carga para que nos definan más el proyecto…
—A. Ballabriga: Miguel leyó hace tiempo la novela y se puso en contacto con nosotros y desde entonces estamos trabajando, lo que pasa es que un guión de cine y que se vea en salas, lleva un proceso bastante largo. Pueden pasar dos o tres años. El proyecto va muy avanzado. Eso sí.


—Hay una opinión muy generaliza entre los escritores de que hoy en día si no pasas por el cine o la televisión, tu novela no triunfa. ¿Estáis de acuerdo?
—A. Ballabriga: Soy medios diferentes. Hay gente que ve la película y jamás lee el libro. Y hay gente que ve la película y se queda totalmente decepcionada. Lo que pasa es que es una forma más de rentabilizar tu esfuerzo.
En esta ocasión es David Zaplana quien entra en el fondo de la materia:
—Parece que el cine está un poco de capa caída, mientras las series están un poco en boga. Hay muchísima gente que ve series y hay muchísimas cadenas de televisión que están produciendo series. Entonces quizás ahora es un poco más fácil que alguien que tiene una buena historia pueda llegar a una productora que le coja esa historia. Además, también a ellos les hacen falta buenas ideas.

“La paradoja del bibliotecario ciego es un libro que nos gusta, es el libro más redondo que hemos escrito…”

—A pesar de que el “Sol de Cartagena”, ya fue un espaldarazo literario, ha sido con “Ningún escocés verdadero” con el que habéis saltado a la fama. Con él ganasteis el III premio indie de Amazon y con él os ha llegado el respaldo de una editorial como Amazon Publishing, de la que todo el mundo habla maravillas. ¿Os sentís seguros en este mundo tan competitivo que es hoy en día la literatura?
—Ana (ríen los dos): No… A pesar de que llevamos mucho tiempo escribiendo, llevamos como 20 años… No somos Reverte, no somos María Dueñas, es decir que hasta que no llegas a cierto nivel no hay nada seguro. Nadie te garantiza que tu próximo libro se vaya a publicar.
Ballabriga muestra su contento con Amazon Publishing: “se comporta como debe comportarse una editorial”. Pasa enseguida a realizar un repaso por el recorrido que ambos han hecho en el escurridizo mundo editorial, sus deficiencias, sus aciertos… (puedes escuchar la entrevista completa en el post de audio).
—De la mano de Amazon Publishing nos llega vuestra última novela, con un título bastante descriptivo y muy llamativo: “La paradoja del bibliotecario ciego”. Bueno, la paradoja ya empieza con el título…
—Ana: Siempre nos gusta mucho jugar con los lectores. En Ningún escocés verdadero ya lo hacíamos y aquí en La paradoja del bibliotecario ciego, pues también hemos lanzado un pequeño juego con el lector que tiene mucho que ver con el título y no se desvela… No sé yo si se desvela, David…
—David: No, se deja medio intuido pero no se llega a contar exactamente lo que queremos decir con ese título…
Entre risas y bromas hablamos de esos guiños al lector, de las trampas a los periodistas y de cómo se puede ir despejando esa paradoja.
—En clave de intriga, misterio y asesinatos, tratáis uno de los temas más sensibles de nuestra sociedad actual: la violencia doméstica. ¿Por qué este tema?
—Ana: Este libro he de decir que lo escribimos antes que Ningún escocés verdadero. Es un libro en el que teníamos grandes esperanzas. Es un libro que nos gusta, es el libro más redondo que hemos escrito… En ese momento no tuvo lugar el que se pudiera publicar y lo tiene ahora.

“La mayor parte de las agresiones las producen las personas que deberían de cuidarte, que deberían de protegerte”

Ana relata el curioso nacimiento de este relato hace 7 u 8 años, cuando impartían un curso audiovisual con adolescentes y se les acercó una joven alumna y les empezó a relatar una historia terrible.
—Ana: Era una chica marroquí que sufrió abusos dentro de su propia casa y sus padres no la apoyaban. Esa historia nos hizo reflexionar porque siempre piensas, porque siempre se nos ha advertido sobre todo a las mujeres: ten cuidado de no salir sola a determinados lugares, que te acompañen a casa… Porque siempre hay un extraño que te puede atacar. Pero al final terminas dándote cuenta que la mayor parte de las agresiones las producen las personas que deberían de cuidarte, que deberían de protegerte, que deberían quererte. Las personas que están más cerca de ti.

“No creo que nadie pueda pensar que somos unos oportunistas”

Comenzaron a analizar estadísticas y a contrastar datos hasta llegar a la conclusión de que ésta era una tremenda realidad.
—Ana: Es más fácil que un abuso provenga de un tío, un primo, un amigo de la familia, un abuelo…a que venga un tío con una furgoneta blanca.
—¿No teméis que os tachen de oportunistas?
—Ana: No hablamos solo de la violencia de género, hablamos de la violencia más cercana… De padres a hijos, de hijos a padres… A ancianos, que es un tipo de violencia sobre la que se habla muy poco… Eran temas que nos interesaban… El bullyng… No sólo de violencia de género, sino de la violencia que se produce en el entorno más cercano y para la que no estamos preparados para protegernos.
—David: Este libro no lo hemos escrito ahora. No creo que nadie pueda pensar que somos unos oportunistas porque no lo hemos sacado ahora pensando que es un tema polémico y quizás por eso pueda tener más proyección o más éxito.

“Estamos muy centrados en la violencia yihadista, pero es más fácil que te ocurran otras cosas a que te pongan una bomba”

—Abordáis el maltrato en la pareja, el maltrato a los animales, el bullying, el maltrato de padres a hijos o de hijos a padres… ¿Cómo habéis conseguido encajar todo esto en una misma novela?
—Ana: La verdad es que dicho así suena un poco fuerte… Es una novela de personajes, llena de misterio… Pero en realidad es una novela coral llena de personajes con situaciones algunas de ellas muy cotidianas… Dicho así parece una historia terrible y en el fondo lo es…


Esta contestación lleva a David a hablarnos de la cadena de la violencia en el entorno familiar y como esas cadenas se instalan en nuestras vidas sin que nos demos cuenta.
—David: Una de las situaciones típicas es cuando alguien llega del trabajo enfadado y pega cuatro gritos a su mujer. Su mujer está enfadada porque ha discutido con su marido y eso le lleva que agreda a sus hijos dándoles cuatro gritos o castigándoles por algo que a lo mejor no se merecían. Ese niño al que han castigado sin ningún motivo, se va al cole y empieza a meterse con otro niño más débil o a reírse de él.
—¿Creéis que hemos asumido como algo natural y cotidiano esa violencia de todos los días que realizamos sin darnos cuenta?
“Yo creo que sí”, afirma Zavid Zaplana que nos demuestra que ha hecho los deberes de documentación sobre el leivmotiv de la novela, y nos habla de las diferencias entre la violencia hostil y la instrumental con ejemplos bastante reveladores. (Puedes escuchar la entrevista completa en el post de audio).

“Hoy en día parece que estamos sumidos en la cultura del miedo”

Profundizamos con los autores de La paradoja del bibliotecario ciego sobre dónde está realmente el peligro. Más que fuera, el peligro se encuentra dentro de la familia o del entrono más próximo y amigable. Ana insiste:
—Nos parece que es un tema del que no se habla demasiado. Estamos muy centrados en la violencia yihadista, pero es más fácil que te ocurran otras cosas a que te pongan una bomba.
—David: Hoy en día parece que estamos sumidos en la cultura del miedo. En todos los medios de comunicación oímos casos de asesinatos, violaciones, robos agresiones de todo tipo… Hoy en día todos tenemos mucho miedo y todos pensamos que es fácil salir a la calle y que venga alguien y te agreda. Y sin embargo es más fácil que sufras una agresión por alguien cercano a ti, alguien en quien tu confíes, que alguien a quien no conoces…
David vuelve a recurrir al trabajo de documentación y a las estadísticas para demostrarnos que su tesis es la correcta con estos datos sorprendentes:
—En España el porcentaje de asesinatos es del 0,01 por ciento, diez veces menos que el porcentaje de suicidios.
Terminamos la entrevista con la satisfacción de que una vez más la Literatura ha hecho sus deberes y se ha enfrentado a esa violencia silenciada públicamente enquistada en la rutina de nuestras vidas: la violencia de los que deberían quererte y protegerte.