En este mundo de post-verdad, mentiras y desmentidos, encontrar una versión original “de lo que sea” se ha convertido en un camino tortuoso y jarto difícil. El copia y pega, y la apología del embuste son las monedas de cambio donde todo vale “porque lo digo yo”. Quien se enfrenta a estos solares de chismes e insultos y defiende “lo suyo”, su trabajo, está abocado a que le tachen de demente o como menos se vea con un bacín en la cabeza enfrentado a enloquecidos gigantes.

Gudea de Lagash, autora de La sombra del Egombe-Egombe, se ha visto estos días sometida a uno de estos “tercer grado” de retórica de la sicopatía, cuando “alguien” –que no vamos a citar para no darle bolilla– quería apropiarse del trabajo que a ella le ha costado una vida y 600 páginas…

“¡No me sea usted fullero, hombre de Dios! La fuente; ponga usted la fuente”

 


Por Gudea de Lagash


Hace un par de días me llama un “periodista – escritor”, pidiéndome información sobre Guinea Española. Me dice que no quiere nada de la historia relacionada con ella, que lo que quiere es que le explique la forma de vida en África. Para empezar una no sabía si hablarle de los suajilis,  bantúes o de los pigmeos del Camerún. Me armo de paciencia y blindo mi neurona contra la metralla de sus preguntas, cada vez más peregrinas, mientras me viene a la cabeza la letra de una canción muy popular en la posguerra: Manolete, si no sabes torear pá que te metes… porque el buen hombre no tenía ni idea de nada, pero como tengo el corazón de aguapanela, pues conté, aclaré, desmentí sin rechistar, hasta que le dije que no se olvidara de poner “la fuente de donde había bebido”, a lo que me contestó el “periodista  – escritor”, ¡que no! Yo insistí recalcándole que mejor se hiciera con el libro que esta contadora de historias escribió en su momento, para que saciara su sed de saber sobre la vida costumbrista de Guinea Española, pero, insistí, que no olvidara poner la fuente y volvió a decirme ¡que NO!, consiguiendo que me quedara sin palabras, cosa harto difícil en mí. Ante tal sinrazón, y una vez se encajó mi  neurona, en el lóbulo temporal de mi cabeza, le dije que al parecer había olvidado una de las reglas de oro de todo periodista y escritor de pluma honesta: no atribuirse los legajos de otr@ o lo que es lo mismo ¡no me plagies, que acabaremos mal!, claro que esto fue una chulada, porque de ejemplos está llena esta despiadada selva literaria en la que una está metida y  que a la hora de la verdad te encuentras más desprotegid@ que una rana en el iglú de un esquimal.

Hoy me ha llegado un “wassap”, que dice  entre otras lindezas y hay para elegir, que quien me creo que soy, que si creo que soy Rosalía de Castro…

Pues mire usted, con todos mis respetos a esa sobresaliente escritora del romanticismo, una además de quedarle muy grande su pluma, no es muy dada a ese género, pero si tengo claro algo: Y es que soy la dueña y señora de todo lo que contiene ese libro del que usted quiere beber ¡No me sea usted fullero, hombre de Dios! La fuente; ponga usted la fuente.


GUDEA DE LAGASH


Una Rosalía de Castro venida a menos

Tras el seudónimo de Gudea de Lagash os he relatado mi vida… Siempre he dicho que “ soy una niña de la posguerra, pero sin posquerra” , por haber pasado mi infancia y adolescencia lejos de las penurias que conlleva ese “después”. Nací en Bata-Rio Muni , la actual Mbimi (Guinea Ecuatorial), un 31 de marzo del año de nuestro Señor 1953. Adonde, por aquel entonces, nunca llegó el jinete del hambre. Hija , nieta y bisnieta de militar, aprendí a ser trashumante dejando a un lado mis raíces a cambio de una mente abierta , y el título honorífico de “ciudadana del mundo”, y así comencé mi singladura por esas tierras de Dios. Dicen que “la infancia y la adolescencia imprimen el carácter de la persona”, y yo creo que algo de verdad hay en esto porque ese período de mi vida fue un cuento de hadas; lo que ha hecho que viera siempre la vida con optimismo: ¡la vida es bella! a pesar de los pesares.

Si te interesa puedes encontrar sus libros: La sombra del Egombe-Egombe y La escribidora en Librería Deseos. También puedes leerla en los cafés literarios de @BarriosdeLetras:

Puntos de lectura: cafés literarios de @BarriosdeLetras