Una mujer de pocas palabras

Ella era una mujer de pocas palabras. Más bien de sentencias. Bajita, gordita y con el azúcar muy alto. Siempre andaba de acá para allá a ver si alguien le arreglaba su problema con los huesos. Él directamente no era de palabras. Más bien de hechos. Un tiarrón grande que rescató a la abuela de las garras de la pobreza.