Buenas historias que no respetan modas y tendencias, que no siguen las líneas supuestamente comerciales. Y sin embargo desarrollan contenidos interesantes, con tramas sorprendentes


Cecilia Barale: ‘El coleccionista’


Me encanta encontrar escritores que no respetan modas y tendencias, que no siguen las líneas supuestamente comerciales. Y sin embargo desarrollan contenidos interesantes, con tramas sorprendentes y personajes que podrías encontrarte en el metro sin saber, por ejemplo, que esa persona ha salvado de un incendio o de un robo, un incunable o una obra de arte imprescindible para la Humanidad. Es el caso de Cecilia Barale y de su novela El coleccionista’.
En nuestra retina ha quedado grabado el momento en que la enorme estatua de Saddam Hussein en Bagdad caía hecha añicos al suelo, derribada por una multitud cabreada. Tras ese instante comenzó uno de los momentos más tristes que recuerda la cuna de la civilización occidental: el asalto e incendio de la Biblioteca Nacional de Irak. Una barbaridad similar a la de las tropas de Julio César en la Biblioteca de Alejandría, la de los yihadistas en las destrucciones de Alepo o los robos de los nazis durante la II Guerra Mundial.
Pues bien, este es el punto de partida del que arranca El coleccionista’: la foto de la loca destrucción de la que se benefician posteriormente mentes más racionales. Cecilia Barale desarrolla la tesis del negocio oculto de ese Patrimonio de la Humanidad. Un negocio en manos de supuestos amantes de la Cultura carentes de escrúpulos y de conciencia. Introduce en la trama una joya mítica: el mapa que lleva a la tumba de Alejandro Magno, y desarrolla una historia con pequeños héroes que, como decía al principio, podríamos encontrar sin enterarnos, en la parada del bus o en el supermercado. Y además consigue cautivarte y sorprendente hasta el último momento.
Me consta la tremenda atracción que siente esta escritora argentina desde su más tierna infancia, por lo que sucede al otro lado del Mediterráneo. Y eso se nota en la novela. Este es el fragmento textual del comienzo de ‘El coleccionista’ con el asalto a la biblioteca:

Cecilia Barale, autora de El coleccionista
“Ahmed se atragantó con el humo, ya no podía respirar. Tosió y siguió corriendo. Sintió que el piso se movía bajo sus pies. Trastabilló pero pudo mantener el equilibrio. Una mujer que corría a su lado lo empujó para hacerse paso. A lo lejos, otra explosión sacudió la ciudad de Bagdad pero Ahmed no lo notó; solo pensaba en su tarea. Siguió corriendo y empujó a varias personas que cayeron al suelo. Algunos lo insultaron, pero él siguió andando mientras respiraba bocanadas de aire caliente que parecían inyectarle fuerzas. De repente se detuvo.
Allí, frente a él, estaba el imponente edificio de la Biblioteca Nacional de Irak. Sus grandes puertas de madera estaban cerradas y a los costados varios marines de brazos cruzados contemplaban la horda que se acercaba. Los jóvenes no tenían más de 25 años y sus rasgos rubios y ojos claros desentonaban con todo lo que los rodeaba. Se miraron entre ellos y el que parecía mayor hizo una seña con la cabeza, a lo que el resto de ellos respondió replegándose. Las puertas del Museo estaban ahora a merced de la muchedumbre enfurecida.
La madera parecía hacerse más endeble a medida que la gente comenzaba a apoyar sus manos en ella, empujándola. Los marines se subieron a un humvee y contemplaron, desde allí, un drama al que sentían inaccesible.
Ahmed no supo cuánto tiempo había estado de pie observando la estatua de Saddam Hussein que coronaba la entrada al edificio. Cuando reaccionó, varias personas ya habían ingresado al lugar. No sintió lástima ni miedo ni dolor. Recordó lo que venía a buscar y embistió, en los escalones que lo separaban de la entrada, a un grupo de jóvenes que intentaba ingresar desesperadamente.
Entre los empleados, se había corrido el rumor de que una marabunta humana se acercaba a la Biblioteca Nacional de Irak. Sabían que nada podían hacer para evitar la destrucción. Desde el derrocamiento de Saddam Hussein, varios edificios históricos a lo largo y ancho de Irak habían sido saqueados y destruidos. Desde antiguas universidades hasta fábricas, ya nada parecía estar exento de la furia de los saqueadores que sabían dónde y cuándo ejecutar sus certeros golpes. Los ladrones, Ali babas, como los llamaban los ciudadanos de Irak, parecían buitres chupando los huesos de su presa. Solo se detendrían cuando quedase el esqueleto de la ciudad.
Apenas los empleados escucharon los ruidos provenientes de la calle, supieron que era el final. La calma que había precedido al ataque había sido reemplazada por un ensordecedor griterío. Los trabajadores comenzaron a correr, intentado salvar todo lo que pudieran cargar en sus temblorosas manos”.


EL COLECCIONISTA, DISPONIBLE EN LIBRERÍA DESEOS→

El coleccionista, de Cecilia Barale

Un coleccionista, una periodista y un restaurador persiguen el mismo tesoro, aunque por motivos diferentes: el mapa que lleva a la tumba de Alejandro Magno. Nadie confía en nadie. Todos son sospechosos. Pero, ¿quién mueve realmente los hilos?

DESCARGA EL EBOOK

2,99 2,09Añadir al carrito

CÓMPRALO EN PAPEL

11,13 10,57Comprar libro