Volando hacia una guerra, 11º entrega de El coleccionista

Al final Ana va volando hacia una guerra. Echelar ha ganado la partida y ella no ha presentado la renuncia a su ex amante. Su mente se centra ahora en lo que le espera. El miedo la paraliza: nunca ha estado en una guerra.

Así terminaba la semana pasada Otra vez había dicho que sí,  décima entrega de El coleccionista:

«Ana suspiró. Una vez más, él había logrado lo que buscaba. Claramente la estaba manipulando y ella lo sabía pero ocultó ese pensamiento tan rápido como pudo.
Por un breve instante habría querido gritarle que no viajaría, que ella decidiría sobre su futuro, pero de su boca salió una respuesta afirmativa. Otra vez había dicho que sí»


En esta entrega…


«El día anterior a su viaje, un colega le había advertido que en el aeropuerto iraquí la someterían a un análisis de VIH. Pensó que quizás ahora que Saddam estaba prófugo este requisito ya no sería necesario»


«Ana se acercó y el hombre, que hablaba un trabado español, se presentó como Edward. Sería quien la llevaría hasta Bagdad. Ana sintió que le faltaba el aire»

EL COLECCIONISTA

Por Cecilia Barale

DÉCIMOPRIMERA ENTREGA. VOLANDO HACIA UNA GUERRA.

Y ahora estaba allí, en el medio del cielo, volando hacia una guerra en la que no había siquiera pensado desde que abordó el avión. Luego de recordar las palabras de Echelar, Ana, por primera vez en varios días, se relajó y se durmió profundamente.

Un brusco movimiento del avión la despertó. No sabía cuántas horas habían pasado. Tenía ganas de volver a cerrar los ojos pero la azafata le estaba extendiendo unos papeles de migraciones para que llenara. Estaban por aterrizar en el aeropuerto JFK de Nueva York.

La joven se sintió inquieta apenas la aeronave comenzó a carretear por la pista. Una vez que el avión hubo aterrizado, los pasajeros se levantaron de sus asientos con rapidez y comenzaron a descender pero Ana no se movió. Veinte minutos después, el avión estaba casi vacío. Desde el frente, una azafata la miraba fijamente. La periodista esbozó una forzada sonrisa. Se levantó, tomó su bolso del compartimento portaequipajes y bajó del avión.

Los trámites que realizó en el aeropuerto acabaron por inquietarla. No terminaba de llenar un papel que ya le entregaban otro. Después de media hora de papelerío, abordó un Airbus 340 de Royal Jordanian Airlines con destino a Amman, Jordania.

Durante el vuelo hacia Medio Oriente, comenzó a especular sobre cómo sería cubrir una guerra, o mejor dicho, una posguerra, porque Bagdad había caído dos días atrás. Sabía que debería enfrentar la censura de los vestigios saddamistas que estarían dando los últimos coletazos y también la de la coalición intentando restaurar un orden que nunca había estado allí. Los aliados habían terminado con el ejército iraquí en días y la resistencia popular no había sido tan intensa como algunos arriesgaban. El día anterior a su viaje, un colega le había advertido que en el aeropuerto iraquí la someterían a un análisis de VIH. Pensó que quizás ahora que Saddam estaba prófugo este requisito ya no sería necesario

***

Cuando llegó a Amman, su mente había borrado por completo a Echelar y solo pensaba en su trabajo. Aún no podía creer que estaba allí. Se acomodó el cabello y se dirigió a un escritorio donde le firmarían el pasaporte. Tenía consigo el teléfono satelital y el ordenador con los que se mantendría en contacto con Buenos Aires. Después de hacer varias filas y ser escrutada por decenas de funcionarios a medida que avanzaba por el lugar, se encontró con un hombre alto de ojos achinados que sostenía un cartel con su nombre mal escrito. Ana se acercó y el hombre, que hablaba un trabado español, se presentó como Edward. Sería quien la llevaría hasta Bagdad. Ana sintió que le faltaba el aire. A medida que se acercaba al automóvil, comenzó a caminar con más lentitud y de repente se detuvo.

—No se preocupe —dijo Edward al ver a la mujer tiesa—. Nunca ha estado en una guerra, ¿verdad? Es una reacción lógica. Después de todo… —el hombre se detuvo y se acarició la mejilla—, no se preocupe. Estará bien.

—Entregas anteriores—

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