Chicho, te parí con calcetines, 17º relato de la escribidora

Nueva incursión de Gudea de Lagash en su entorno familiar para darte su visión particular de la maternidad. En esta ocasión le toca el turno a su hijo Chicho del que dice: «Te parí con calcetines, una madrugada de junio, cuando el verano llamaba a la puerta».

En esta entrega…


«Parece que te estoy viendo aferrado a la verja de hierro de la guardería para vernos llegar. Los demás niños lloraban pero tú no, quizá porque sabías que no te íbamos a fallar»

LA ESCRIBIDORA (LOS RELATOS DORMIDOS)

Por Gudea de Lagash

DÉCIMO SÉPTIMA ENTREGA. Chicho —Te parí con calcetines—

Chicho, te parí con calcetines, 17º relato de la escribidora. Una ilustración de Jesús Ruíz Fuentes

Ilustración original de JESÚS RUIZ FUENTES, para los relatos dormidos de La Escribidora. “CHICHO, TE PARÍ CON CALCETINES”.

Te parí con calcetines, una madrugada de junio, cuando el verano llamaba a la puerta. Apenas tenía diecinueve años, de los de entonces y lo cierto es que nadie me echaba más de quince. Fuiste un niño muy deseado; como tus hermanos. Te horneé con alma, vida y corazón.

Me costó parirte y mucho ¡Pero valió la pena!

Entre risas y lágrimas, te sostuve como pude cuando te colocaron sobre mí. Creí perder el aliento cuando cortaron ese hilo de plata que unió, durante nueve meses, los latidos de tu corazón al mío.

De todo esto hace ya tanto tiempo… y sin embargo mi memoria lo recuerda como si fuera ayer. Lo mismo me sucede con la venida de tus hermanos; como si fuera ayer.

Alguien me dijo una vez, que las madres debemos romper el hilo de plata de ese cordón umbilical con los hijos, porque así se sufre menos a la hora en que decidan volar del nido. Seguramente llevaba razón, pero una lo ha intentado más de una vez y no ha podido. Te recuerdo pequeño, rubio y regordete, con la misma sonrisa que ahora conservas. Eras un niño bueno. Siempre fuiste un niño bueno. Un nene bueno, callado y tímido al que le encantaban los cochecitos de Matchbox y los huevos Kínder… Parece que te estoy viendo aferrado a la verja de hierro de la guardería para vernos llegar. Los demás niños lloraban pero tú no, quizá porque sabías que no te íbamos a fallar.

El lazo gordiano de esta familia sin duda eres tú, por ese apego, que tienes tan fuerte a los tuyos. Siempre estás pendiente de donde estamos y como nos encontramos. Sin ir más lejos hace un par de horas llamaste diciendo estoy pasando revista. Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio, y todos estábamos en su sitio. Unos en el cine, otros de shopping, otros en casa y el más pequeño en un hotel, a miles de kilómetros del hogar.

No sé si eres feliz, espero que si. La felicidad es camaleónica y puede llegar a encontrarse en los lugares más peregrinos, en los momentos más absurdos y en los estados de ánimo mas desequilibrados.

No sé si eres feliz, aunque mirándote a los ojos, ¡apostaría que sí!

Y te parí con calcetines…

Y eres el primero, de mis hijos tan queridos…

Y el nudo gordiano…

Y ese hilo de plata,

que nunca llego a romper con ninguno de los tres…

Y mi hijo tan querido…

Y aquel doce de junio del setenta y dos…

Y aquella madrugada, en esa fría sala de hospital…

Te parí con calcetines…

Y aún peinaba coletas…

Un beso Chicho

Mater

 

—Entregas anteriores—

«1, «2, «3, «4, «5, «6, «7, «8, «9, «10, «11, «12, «13, «14, «15, «16…

Suscríbete a Libretería y no te pierdas ninguna entrega

Consigue el e-book o i-book de La escribidora con las 46 ilustraciones a color y un comic africano

La escribidora, Gudea de Lagash

La escribidora, buena literatura que difícilmente olvidarás

46 relatos cortos llenos de sensualidad, emoción, humor, ternura y vida, basados en hechos reales↓

3,25Añadir al carrito

EL FOLLETÍN

Novelas por entregas 

HISTORIAS QUE NO TE PUEDES PERDER

A tres pasos de Luna

Por Beatriz Cáceres

En esta vida todo tiene un precio y, el precio de mi libertad, me convierte en una mujer tozuda, valiente, arbitraria, espontánea, e intrépida. 

COMIENZA A LEER

El esclavo de los nueve espejos

Por Raimundo Castro

Un sicario desesperado, ,segunda entrega de El esclavo de los nueve espejos

Preso de una maldición echada por una aojadora, permanece esclavo de los 9 espejos. El señorito de Torrealba busca la muerte y  contrata para ello a un sicario.

COMIENZA A LEER

El coleccionista

Por Cecilia Barale

La esposa del jefe, quinta entrega de El coleccionista

¿Cómo acaban los grandes tesoros de la Humanidad en las colecciones privadas?¿Quienes son realmente los traficantes de arte? Todo empieza con una guerra.

COMIENZA A LEER