Tiros y palabras, el mundo de Piter

Tiros y palabras. Disparos. Palabras que suenan como tiros, disparos de palabras. Hay palabras que retumban como disparos, palabras que matan. Literalmente no son disparos, no llevan bala, aunque sí munición, así que terminan con tu vida. Te la pueden amargar, destruir, devorar día a día y poco a poco, en una muerte lenta que no entiendo por qué llaman dulce si realmente amarga.

Palabras que adquieren formas de mentiras pero que desean pasar a la Historia como verdades incuestionables. Mentiras sin piedad. Salvas de disparos con munición real.

Hay muchos pistoleros de gatillo fácil, ligeros para tumbar al contrario.

Un arma que no guarda armero, que nadie vigila, siempre al alcance de niños e inocentes sin licencia para disparar. De lenguas ligeras que a veces funcionan como un gatillo bien engrasado, lenguas que destrozan vidas.

La palabra, un arma siempre cargada, con el seguro quitado, con una recámara de odiosos significados. Hay muchos pistoleros de gatillo fácil, ligeros para tumbar al contrario.

También hay palabras que curan, que consuelan, palabras paliativas… Pero esas son difíciles, salen del alma. Muchas veces, demasiadas veces, no deseamos, no queremos desnudar en público esa parte tan íntima. Son palabras que, por nuestra culpa, huelen a naftalina.

Elige bien el disparo. La bala lleva tu nombre.

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El mundo de Piter

  • Microrrelatos: «Ahí vienen…»
    Ahí vienen otra vez. Pero… Esos pasos no los conozco: se sienten más firmes, más secos, más seguros. ¿Y ese ruido? Parece un taladro… ¡Qué cabrones!, qué hacen con un taladro en el bombín de mi puerta… ¡Joder, qué descaro…!
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    Ella era una mujer de pocas palabras. Más bien de sentencias. Bajita, gordita y con el azúcar muy alto. Siempre andaba de acá para allá a ver si alguien le arreglaba su problema con los huesos. Él directamente no era de palabras. Más bien de hechos. Un tiarrón grande que rescató a la abuela de las garras de la pobreza.
  • Una Bud y un Jack Daniel’s
    Mírala, Desi. Ahí está. Madruga más que nosotros. Con esa carita de ángel y ese cuerpecito que se lo llevan los demonios. Haga frío, llueva o un sol de justicia. ¡Vaya tópico que me he soltao! Es que soy un tío muy de tópicos. Dale, Desi, que después de acoplar la mercancía nos espera una Bud y un Jack Daniel’s.